Cochinillo Segoviano, la carne tierna cuidada en granjas

¡Lo fundamental es la materia prima!  Por eso nuestros cochinillos se alimentan exclusivamente de leche materna hasta una edad máxima de veintiún días.

 

El resultado es el sabor único y tierno de una carne que se deshace en el paladar. Nos diferencia además una alimentación basada en cereales para las madres, hecho que confiere características especiales a la leche materna, junto a una producción muy cuidada en granjas segovianas.

 

¡La mejor prueba es que hagas esta sencilla receta!

 

  • Un Cochinillo de Segovia Tierra de Sabor
  • Aceite de Oliva Virgen
  • Sal y agua

 

Paso a paso

Una vez limpio, en canal, se pasa por un chorro de agua fría. En una cazuela o tartera de barro se colocan unas tablillas de madera, con el fin de que la piel del animal –al que habremos sazonado por dentro– no entre en contacto con el agua que debemos añadir.

 

Con el horno a una temperatura de 200 grados, pasada una hora, lo sacamos, añadimos agua, si es que se ha producido evaporación y si ha tomado color, le damos la vuelta. Con el lomo hacia arriba, se picotea la piel cuidadosamente, damos una pincelada con aceite de oliva virgen, y de nuevo lo introducimos, durante otras dos horas aproximadamente. 

 

En la última hora hay que estar pendientes por si fuera necesario proteger alguna parte por exceso de calor, como las orejas o las patas.

 

Toque final

 

El punto justo del horno se conseguirá cuando la carne esté tierna, la piel quede fina y crujiente, de color dorado y uniforme, que se puede trocear con el borde de un plato como tradicionalmente se hace en las tierras segovianas, donde se ha convertido en un icono de su gastronomía. El jugo o salsa lo rectificamos de sal y se sirve aparte en un puchero de barro, bien caliente.

 

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