El día más corto del año

El sol tarda en aparecer y se esconde rápidamente para dejar paso a la noche más larga del año. Esto ocurre durante un día al año. Además, durante este día, el Sol alcanza su posición más austral, es decir, alcanza su máxima declinación Sur (-23º 27'). Esto hace que durante varios días su altura máxima al mediodía no cambie. ¡Es el sol quieto! Ya sabes de qué día estamos hablando, ¿verdad?

 

El solsticio de invierno

 

El 21 de diciembre llega un cambio de estación. Dejamos atrás los tonos marrones y amarillos del otoño y nos imbuimos en los días más fríos del año. Es el inicio del invierno.

 

La noche más larga del año tiene algo que la hace única y está ligada a una de las fiestas más especiales y familiares que celebramos en nuestra tierra. ¡Claro! Estamos hablando de la Navidad. Como ves está muy ligado a la celebración de Navidad, ¿Por qué? Muy fácil, a partir de esa fecha los días empiezan a crecer, poco a poco hasta llegar al día más largo del año, el solsticio de verano. Es un símbolo de la victoria de la luz sobre la oscuridad que tiene su culmen con la celebración del nacimiento de Jesús.

 

En Castilla y León, la entrada del invierno está ligada con una celebración ancestral: las mascaradas de invierno. Durante los “12 días mágicos”, desde la Navidad al día de Reyes, esta celebración tiene como objetivo propiciar la fertilidad de los campos, ganados y hombres.

 

Pero, ¿en qué consiste esta celebración? Los jóvenes de las diferentes localidades utilizan máscaras demoníacas relacionadas con el mundo pastoril o zoomorfas en el mundo agrario (de vaca, de toro o de caballo) que van acompañados del sonido de cencerros, esquilas o campanillas como símbolo purificador para alejar los males de las localidades rurales. Es un rito de paso para los jóvenes, que tienen que demostrar que poseen la capacidad organizativa y fuerza física necesaria para entrar en el mundo de los adultos. La Máscara no esconde, representa… 

 

Si nos vamos tiempo atrás también encontramos referencias a esta celebración de la entrada del invierno. Durante el dominio de la antigua Roma se celebraban las saturnales en honor al Dios Saturno (Dios de la agricultura). Durante estas fiestas los romanos celebraban el renacimiento del Sol. Esta celebración era una mezcla de Navidad y Carnaval en la que se ofrecían durante varios días espectáculos, banquetes e incluso se intercambiaban regalos. Un último apunte sobre los romanos: hasta el origen de la palabra “solsticio” viene del latín: sol (‘Sol’) y sístere (‘permanecer quieto’).

 

En muchos otros países y culturas también celebran el cambio de estación de manera especial. Por ejemplo, en Inglaterra, muchas personas se reúnen en torno al monumento prehistórico de Stonehenge. También conocido como "El Templo del Sol", tiene unos 5.000 años, y se ha convertido en un lugar con una magia especial para despedir la noche más larga (y mágica) del año.

 

A partir del solsticio de invierno los días vuelven a crecer, la luz vuelve a brillar y los campos se llenan del mejor sabor ¡Es un nuevo comienzo para todos!

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