La brotación de la vid, comienza la magia del ciclo anual

Parece que el invierno definitivamente ha quedado atrás, y aunque aún nos lance algún destello tardío, el tiempo cada vez más agradable se impone día a día. Es entonces cuando debemos cambiar el enfoque y en vez de mirar al cielo, al horizonte, es hora de mirar abajo, al lado, donde están de momento las cepas desnudas.

 

Nos puede despistar en Castilla y León que muchas parcelas de varios cereales recuerdan un creciente mar de hierba, mientras que nuestros viñedos asemejan muchedumbres ordenadas pero famélicas, troncos y brazos delgados pidiendo algo que no sabemos qué es. Sin embargo y como pasa muchas veces, las apariencias nos engañan una vez más.  Ya está en marcha el torrente de la vida, el torrente que meses después se convierte en el vino que ahora aparece como un sueño difuso.

 

Las cepas ya han comenzado el ciclo, con la subida progresiva de las temperaturas y el aumento de la duración del día comienza la división celular y ahora las plantas están activas. La primera señal se produce en las yemas, hasta hace poco en reposo y protegidas por unas brácteas de color marrón oscuro ó pardo. En primer lugar las yemas se hinchan y aparece la “borra”, que es un tejido algodonoso de color marrón muy claro, por lo que a ese proceso se le llama “desborre”. La yema sigue hinchándose y alargándose, hasta que después de unos días aparece un pico verde, el estado de “punta verde” que ya es el esbozo de las hojas que comenzarán a emerger y desplegarse sucesivamente. Se trata de un proceso continuo que dentro de unas semanas, con las temperaturas subiendo poco a poco, nos mostrará los viñedos ya vestidos con una amplia capa de hojas de color verde fulgurante. 

 

Por tanto, en las salidas y paseos que apetecen en esta época del año, es interesante fijarse en este proceso sencillo pero mágico que constituye el comienzo del ciclo y el principio del camino hacia ese mosto que en otoño será la antesala de los excelentes vinos que beberemos dentro de un año.

 

                 

José Antonio Rubio Cano.

Jefe de la Unidad de Cultivos Leñosos y Hortícolas.       

Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl).

 

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