La música, una gran aliada para tu paladar

Qué sería de nosotros sin música. Ya lo decía Nietzsche, “la vida sin música sería un error”. Nos acompaña en los peores momentos, nos hace disfrutar de los mejores y lleva a nuestro cerebro a mundos donde el límite de lo posible lo marca la imaginación. Y es que la música está tan presente en nuestras vidas que hasta influye en lo que comemos, provocando que la experiencia pueda ser diferente según lo que salga por los altavoces. ¿No te lo crees? ¡Sigue leyendo y disfruta con nosotros de la Fiesta de la Música!

 

Los seres humanos tenemos cinco sentidos por los que percibimos estímulos constantes, los cuales influyen en nuestro estado emocional y, finalmente, nos hacen reaccionar o comportarnos de cierta manera en función de esos estímulos. Y, como no podía ser de otra forma, también cobra especial importancia a la hora de comer; desde la velocidad a la que ingerimos hasta nuestra sensación gustativa, el poder de la música también se puede degustar. Todo por el placer gastronómico.

 

Con el paso del tiempo y gracias a la evolución, hemos ido asumiendo como “habituales” diferentes sonidos que acompañan a los alimentos, hasta el punto de que si no los escucháramos, no sería lo mismo. Imagina unas palomitas que no hagan “pop”, un lechazo de Castilla y León que al sacarlo del horno no chisporroteé o una cerveza artesana que al servirla no estuviera acompañada del sonido efervescente de sus burbujas.

 

Con la llegada de la música en streaming y la posibilidad de tener en tu mano toda la música del mundo, los sonidos han ganado mucho peso para mejorar nuestra experiencia gastronómica, ya sea en un restaurante o en una cena en casa con amigos.

 

Si alguien ha estudiado el efecto de la música en lo que comemos ese es Charles Spence, psicólogo gastrofísico de la Universidad de Oxford, que ha realizado diferentes pruebas con las que descubrir si la música hace variar la percepción de los sabores. Como él mismo afirma, “la música modifica la preferencia por ciertos alimentos porque el cerebro se engaña al recibir impulsos eléctricos. Esto hace que se pueda percibir un sabor más salado, dulce o amargo de lo que realmente es”.

 

Así, gracias a un estudio con más de 700 voluntarios, se comprobó la fuerte vinculación de los distintos tipos de platos con seis estilos musicales diferentes, concluyendo por ejemplo, que  la comida picante y el rock son una gran pareja porque es un género musical que te hace estar más alerta y eso potencia el picante.

 

En este sentido, los sonidos agudos nos ayudan a percibir mejor los sabores dulces, mientras que los graves mejoran la percepción de los amargos. Si hablamos de géneros musicales, la música clásica o la ópera hacen que percibamos mejor la calidad de los alimentos y bebidas.

 

Asimismo, la música también puede influir en la cantidad de lo que ingerimos, de manera que los ritmos alegres como el jazz abren el apetito. ¿Por qué ocurre esto? Es debido a la serotonina, la dopamina y las endorfinas, tres hormonas que inciden directamente en nuestro estado de ánimo. Sin embargo, si lo que buscas es quedarte con el mejor sabor de boca durante el mayor tiempo posible, la música relajada es lo que necesitas, ya que ayuda a que perdure más su sensación.

 

Como ves, la música tiene mucho que decir sobre nuestros gustos culinarios. Y como sabemos que los que amamos nuestra tierra del corazón amarillo somos de gustos eclécticos, hemos creado diferentes listas de reproducción en nuestro perfil de Spotify para que puedas maridarlas con la despensa más apetitosa disponible en nuestro Market Tierra de Sabor ¡te esperamos!

 

 

Seguro que a partir de ahora prestas mucha más atención a la banda sonora que acompaña tus menús para que cada bocado se convierta en todo un universo de sabor y experiencias sensoriales.

 

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