¿Te apetece un vino D.O.P. Valles de Benavente?

Somos una tierra de vinos. Mires donde mires - norte, sur, este u oeste - encontrarás vino de calidad en Castilla y León. Hoy nuestra vista se detiene en una de las 14 figuras de calidad vínicas que salpican nuestra comunidad: D.O.P. Valles de Benavente.

 

Actualmente, en el noroeste de la provincia de Zamora encontramos la producción de esta denominación de origen protegida, concretamente en los valles de los ríos Esla, Tera, Órbigo y Eria, y está formada por 62 municipios. Pero el origen del cultivo de viñedos en esta zona se remonta muy atrás en el tiempo, tal y como demuestran muchos documentos de la Edad Media. En las “Ordenanzas de Oviedo” del año 1274, se expone que el mercado urbano solo podía proveerse con vinos de las tierras situadas al sur de León y de Toro, es decir, de Benavente. Ya en el siglo XIV, los "Privilegios Reales de la Villa de Benavente”, fechado el 10 de septiembre del año 1338, concedido por el rey Alfonso XI, hacen mención a la gran cantidad de viñedo cultivado en el Concejo de Benavente. Como ves, esta comarca lleva unida al vino durante gran parte de su historia (al menos, hasta donde disponemos de documentos escritos).

 

Volviendo a la actualidad, esta Denominación de Origen Protegida surge por la necesidad de reconocer la calidad y la tipicidad única de los vinos que se elaboran en esta zona marcados por un clima continental, extremado y árido, con pocas precipitaciones, gran luminosidad, con inviernos muy fríos y veranos secos y calurosos.

 

Centrándonos en los vinos, están amparadas diferentes variedades de uva para su elaboración: Tempranillo, Prieto Picudo, y Mencía, además de Verdejo y Malvasía como variedades blancas. Asimismo, se admiten como variedades complementarias la Garnacha y la Cabernet Sauvignon. Dentro de toda esta amalgama de variedades de uva destaca la Prieto Picudo, seña de identidad de la zona con la que se elaboran unos vinos rosados de gran calidad. Y sí, comparte uva característica con la D.O. León, pero la gran diferencia entre una y otra está en la altitud. Las cepas de Benavente están situadas a unos 740 metros, en torno a 80-100 metros menos que las de León, lo que hace que el clima sea menos frío, dándole unas características distintas a la variedad.

 

Pese a que la Denominación se caracterizó por la elaboración de vinos rosados de aguja, actualmente se elaboran otro tipo de vinos: blancos, rosados y tintos, ya sean jóvenes o envejecidos en barricas, demostrando la gran versatilidad de las uvas que ofrece esta tierra.

 

¿Cómo son sus vinos?

 

Los tintos presentan un color rojo cereza con ribetes violáceos, aromas de frutas rojas del bosque, como moras y zarzamoras. Cuando los pruebas… ¡Qué sinfonía de sabores! Su suave tanicidad y equilibrada acidez hacen que tengan un final ligero y agradable.

 

Pasamos ahora a los rosados, donde todo tiene que ver con fresas y frambuesas: su color, aroma y sabor siempre estará ligado a estos dos frutos rojos. Para terminar, tienen para ti unos blancos de colores amarillo pajizo, limpios y brillantes. Sus aromas te evocarán a manzana verde con ligeros toques de flores silvestres. En boca… ¡Ay en boca! No podrás resistirte a su frutosidad, y en ocasiones, a su ligero toque de aguja.

 

¡Nuestra tierra es una maravilla! Como te comentábamos al inicio del post, mires donde mires en Castilla y León puedes tomarte un gran vino de calidad. Hablando de tomarnos un vino, una última pregunta para terminar: de 0 a 10 ¿Cuántas ganas tienes de tomarte una copa de vino de D.O.P. Valles de Benavente?

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